Aviso de privacidad

Este aviso lo escribimos nosotros leyendo nuestro propio código. No lo ha revisado un abogado, y no afirmamos que cumpla con la Ley 8968 ni con COPPA.

2026-10-23

Qué es esto

Mi Profe arma una clase a partir de lo que le pides. Si subes material, las afirmaciones que salen de ahí llegan con la cita de tu propia página. Este aviso dice qué guardamos, quién más lo ve y qué se puede borrar. Dice lo que el producto hace hoy, no lo que quisiéramos que hiciera.

Si creas una cuenta

Guardamos tu nombre, tu correo y tu contraseña pasada por una función de hash (scrypt) — nunca la contraseña en claro. Guardamos también si ese correo está confirmado y cuándo se confirmó, qué tipo de cuenta es (eso decide tus límites del mes) y las fechas en que se creó y se modificó.

Si entras con «Continuar con Google», guardamos tu nombre, tu correo, si Google ya lo confirmó y el número con que Google identifica tu cuenta. No guardamos tu foto ni las claves que Google nos entrega.

Si entras con «Continuar con Microsoft», guardamos lo mismo: tu nombre, tu correo, si Microsoft lo confirmó y el identificador que Microsoft le da a tu cuenta. No guardamos tu foto ni las claves que Microsoft nos entrega.

Para confirmar tu correo te enviamos un enlace y un código de seis dígitos. El código lo guardamos junto a tu correo, pasado por una función de hash, y deja de servir a la hora.

Si tu navegador nos dice su zona horaria mientras tienes la sesión abierta, por ejemplo America/Costa_Rica, la guardamos en tu cuenta para poder elegir moneda e idioma más adelante. Nunca averiguamos tu ubicación a partir de tu dirección IP.

Cada sesión que abres guarda tu dirección IP y la línea completa con que tu navegador se describe: su nombre, su versión y tu sistema operativo. Esa fila se borra cuando cierras esa sesión, cuando restableces tu contraseña (eso cierra todas) y cuando la sesión caduca sola a los siete días.

Lo que subes y lo que escribes

Guardamos el PDF tal cual lo subiste. Si en vez de subir un archivo pegas texto en un curso, lo convertimos en un PDF y lo guardamos igual: las palabras que pegaste quedan enteras. Guardamos el nombre del archivo o el título que escribiste, la geometría de las páginas, y una fila que dice qué cuenta subió qué documento y cuándo. Esa fila se queda aunque después borres el documento: es con la que contamos tus subidas del mes.

Mientras tu cuenta no está lista, lo que escribes para tu clase se queda en tu navegador.

Si eliges un PDF antes de que tu cuenta esté lista, se queda en este navegador, nunca en nuestros servidores, hasta que se sube o vacías el escritorio. Si no, se borra la próxima vez que abres la página donde se crea una clase, pasado un día.

Guardamos la frase que escribiste sobre lo que quieres aprender, las instrucciones que des, los títulos y objetivos de tus cursos y los nombres de tus grupos.

Guardamos la clase completa: cada diapositiva generada, con los fragmentos citados de tu material. Una clase se vuelve a ver desde ese registro, así que mientras la clase exista se quedan con ella los documentos y las fotos que necesita para volver a verse. Cuando la borras, ese registro se va; más abajo decimos qué pasa entonces con el material.

Si pones una clase en pública, la frase que escribiste y tu nombre aparecen en la lista de Explorar, que cualquiera puede leer sin cuenta.

Si nos escribes por uno de los formularios —reportar un problema, pedir más clases o el de escuelas—, guardamos lo que escribiste y cuándo, para poder contestarte, junto con la página desde donde lo enviaste (su forma, como /class/…, nunca la dirección completa), la clase y la diapositiva si estabas en una, tu idioma, el tamaño de la ventana y la línea con que tu navegador se describe. No guardamos tu dirección IP con el mensaje. Si tienes la sesión abierta, el mensaje queda ligado a tu cuenta. Un reporte de problema se contesta al correo de tu cuenta, y sin sesión no lleva ninguno; el formulario de escuelas, que es también el de pedir más clases, se contesta al correo confirmado de tu cuenta o, si no lo hay, al que escribas.

La revisión de imágenes

Revisamos todo lo que se sube, traiga imágenes o no: de cada documento enviamos hasta seis páginas —la primera siempre, más las que tengan imágenes— a un servicio de moderación de imágenes de un proveedor de nube fuera de Costa Rica, dibujadas a 72 puntos por pulgada. Nos responde con etiquetas, no con una imagen. Las páginas que no se envían no se revisan.

Esas etiquetas, y el veredicto, se guardan aunque el resultado sea limpio. Lo decimos con todas sus letras porque es un uso secundario de tu material: el comentario en nuestro propio código dice que son el conjunto con el que se entrenaría después un modelo de moderación a medida. Viven en la fila del documento, así que se van con él el día que lo borra la última cuenta que lo tenía.

Quién más lo ve

Primero, otras personas. Una clase con enlace o pública la abre cualquiera que tenga el enlace o el código, sin cuenta. Una pública, además, sale listada en Explorar. Una clase privada no; eso lo decides tú al crearla.

El modelo que escribe las clases es de un proveedor fuera de Costa Rica. Recibe hasta unos 40.000 caracteres de tu material por clase, tu frase, el objetivo y las instrucciones del curso, y cualquier pregunta que escribas durante una clase. No podemos decirte en qué país se procesa: nada de lo que tenemos lo establece, y preferimos decir eso a inventarlo.

Nuestro proveedor de correo, también fuera de Costa Rica, recibe tu correo y el mensaje cuando te escribimos, y lo que nos escribes por un formulario, con todo lo que guardamos junto a él y, si tienes la sesión abierta, tu cuenta y su correo, porque nos llega como un correo a support@my-teacher.app. Si un mensaje rebota o lo marcas como spam, esa dirección queda en una lista de supresión del proveedor que sobrevive a nuestra propia base de datos.

Si usas «Continuar con Google», Google sabe que entraste a Mi Profe con tu cuenta.

Si usas «Continuar con Microsoft», Microsoft también lo sabe, y si es la cuenta de tu escuela o de tu trabajo, quien la administra puede verlo.

Openverse recibe una frase de búsqueda —salida de tu material y de lo que escribiste— cuando a una diapositiva le falta una imagen propia, aunque el resto del documento tenga muchas. La foto la bajamos nosotros y te la servimos, así que tu navegador nunca habla con ellos.

Tu PDF vive en un almacenamiento en la nube fuera de Costa Rica, cifrado por el proveedor.

Lo que no hacemos

No hay analítica de terceros, ni publicidad, ni rastreadores. La política de seguridad del sitio no permite cargar ningún script ajeno, así que no es una promesa: es una regla que el navegador aplica.

De las visitas contamos cuántas hubo por día y por zona horaria, sin nombre, sin identificador y sin la hora. Se cuenta una vez por pestaña, no una por página. Si tienes la sesión abierta, esa misma visita también deja tu zona horaria en tu cuenta, como dice más arriba.

Aparte contamos, por día, cuántas pestañas llegaron a la portada, a la página donde se crea una clase, a Explorar o a una clase: una vez por pestaña y por tipo de página. En las tres primeras anotamos también de qué tipo de sitio venía la pestaña: un buscador, una red social, un asistente de IA, una aplicación de mensajes, un correo, una página o un enlace nuestro, un enlace de una campaña u otro sitio, o ninguno. Nunca guardamos la dirección de ese sitio, ni la de la página, ni tu dirección IP; ni un nombre, ni un identificador, ni la hora. Lo contamos para saber si un cambio ayuda a que más profes hagan su primera clase.

De la portada contamos cuántas visitas llegaron a cada sección y qué botones tocaron, por día y sin ningún identificador; este conteo deja fuera las visitas con la sesión abierta.

De los formularios contamos cuántas veces se abrió cada uno por día, y nada más.

De los juegos en vivo contamos, por día, cuántos empezaron, en cuántas preguntas la clase quedó dividida y cuántas veces un profe puso a la clase a discutirlo; nada sobre quién jugó.

Los estudiantes que entran con un código

Entrar a una clase toma un código de seis caracteres: letras mayúsculas y números. Solo lo tienen las clases puestas en enlace o públicas; una clase privada o por invitación no tiene código, y a una por invitación se entra con una cuenta que el profe invitó por correo.

Cuando hay código, para entrar y ver la clase no pedimos correo, no se crea una cuenta y no queda ninguna fila que diga quién eres. Un estudiante menor de trece años no tiene que dar una dirección de correo para entrar a una clase ni para verla. Para CREAR una clase sí hace falta una cuenta, y también para hacer una pregunta durante la clase.

Dos cosas que sí quedan, y conviene decirlas: la visita suma uno a los conteos de más arriba —el de su zona horaria, y el de pestañas que llegaron a una clase ese día, sin nada sobre de dónde venía—, y si inicias sesión para escribir una pregunta durante la clase, esa pregunta viaja al modelo para que la responda. La pregunta no la guardamos. Si el código se escribe en la portada o en la página donde se crea una clase, o si la clase se abre desde Explorar, esa página también suma uno a su conteo, con el tipo de sitio de donde venía la pestaña, como dice más arriba. Si no hay sesión abierta, la portada suma uno, además, por cada sección a la que llegó la pestaña y por el código enviado.

Una tercera queda solo si se envía: si un estudiante reporta un problema sin iniciar sesión, queda lo que escribió y desde dónde lo envió, como dice más arriba. No le pedimos ni su nombre ni un correo.

El correo de otra persona

Cuando un profe invita a alguien a un curso, guardamos la dirección que escribió. Si esa dirección ya tiene cuenta, queda ligada a ella; si no, queda esperando. En los dos casos la guardamos antes de que esa persona pueda opinar. Se borra cuando el profe la quita del curso, o cuando quien creó el curso borra el curso entero.

Lo que se puede borrar, y lo que no

Se puede borrar una clase: la borra quien la creó, o quien es dueño o profe del curso donde está. Con ella se van sus diapositivas, sus citas, el guion hablado, los pedazos de tu material que quedaron dentro y los permisos que hubieras dado sobre ella. El enlace deja de abrir, y el código de seis caracteres queda libre: más adelante le puede tocar a la clase de otra persona. Una clase que todavía se está armando no se puede borrar hasta que termine, o hasta media hora después de empezada si se quedó trabada.

Se puede borrar un documento, y con eso deja de estar en tu cuenta. El mismo PDF subido por dos cuentas es un solo archivo guardado una sola vez, así que el archivo en sí se borra únicamente cuando ya ninguna cuenta lo tiene; si alguien más lo tiene, se queda. Cuando borras una clase tuya pasa lo mismo con su material: lo que ninguna otra clase cite deja de estar en tu cuenta, y el archivo se va solo si tampoco está en ningún curso y ninguna otra cuenta lo tiene. Si la clase la borra quien enseña el curso, se lleva la clase y nunca tu material.

Se puede borrar tu cuenta entera. Antes te pedimos la contraseña. Una cuenta que solo entra con Google o con Microsoft no tiene, así que le pedimos haber entrado hace menos de un día. Se van tus clases, tus cursos, tus grupos, tu lugar en los cursos de otras personas —esa fila lleva tu correo—, los mensajes que nos enviaste con la sesión abierta y los documentos que no le queden a nadie más. La sesión se cierra en ese momento. Un mensaje que nos enviaste sin sesión no queda ligado a ninguna cuenta, y la copia de cada mensaje que nos llegó por correo a support@my-teacher.app se queda en ese buzón aunque borres la cuenta: si quieres que borremos cualquiera de los dos, escríbenos.

También se puede borrar: un curso —solo quien lo creó, y con él las direcciones de sus miembros—, a un miembro, un grupo, el permiso de un grupo, el enlace de invitación, la sesión que cierras, y todas tus sesiones al restablecer la contraseña. Quitar un documento de un curso lo desvincula: el documento en sí se queda.

Queda un recibo de cada clase borrada: quién la creó, cuándo, en qué estado terminó, cuándo se borró y quién la borró. No guarda la frase que escribiste ni ninguna diapositiva. De cada documento queda también la fila que dice qué cuenta lo subió y cuándo. Los dos son la contabilidad del plan del mes, y por eso borrar no devuelve el cupo.

Borrar quiere decir que eso se fue de la base de datos que el sitio lee. No quiere decir que se fue de todas partes: aquí abajo decimos cuánto sobreviven la copia de seguridad y la versión anterior en el almacenamiento. Las fotos que bajamos de Openverse no se borran nunca: la misma foto puede estar en la clase de otra persona, y quitarla le dejaría una diapositiva en blanco.

Cuánto tiempo se guarda

Las sesiones caducan a los siete días. En el almacenamiento, cuando un archivo se reemplaza o se borra, la versión anterior se queda treinta días más y después se va sola.

Fuera de eso, nada caduca solo: ni tu material, ni tus clases, ni las etiquetas de la revisión. No hay ninguna tarea que los limpie, así que se van cuando los borras y no con el tiempo.

Una cosa sí la borramos a mano: los conteos de visitas por tipo de página y por sección y botón de la portada que pasan de veinticinco meses.

Y hay copias: cada día se guarda una imagen completa de la base de datos y se conservan siete. Esa copia sobrevive a cualquier borrado —el tuyo o el nuestro— hasta una semana después. Por eso decimos que lo borrado se fue de la base de datos en vivo, y nunca que se borró de todas partes.

Cómo escribirnos

A support@my-teacher.app. Es una persona la que lee.